En 1972, el BCRP adquirió la “Casa Urquiaga” con el objetivo de convertirlo en museo para preservar la memoria trujillana. El MUCEN Trujillo conserva dentro de su colección diferentes piezas como cerámicas precolombinas; pinturas, esculturas, vajilla y mobiliario del periodo colonial y republicano. Cada uno de estos objetos te permitirán entender los cambios políticos, económicos y culturales por los cuales atravesó la ciudad de Trujillo, desde su fundación hasta su independencia
Exposiciones
MUCEN TRUJILLO
Exposición “NACIÓN, imaginar el Perú desde el MUCEN - Trujillo”
Visitas guiadas a cargo de mediadores para descubrir las salas y colecciones.
Mapa de
experiencias
Recorrido sugerido para explorar el museo a tu ritmo y según tus intereses.
Accesibilidad
Rutas accesibles con rampas, señalización y asistencia del personal.
Servicios
higiénicos
Baños disponibles en distintas áreas para mayor comodidad.
Historia
La Casa Urquiaga es una importante casona colonial ubicada en Jirón Francisco Pizarro 446, en la Plaza de Armas de la ciudad de Trujillo. Esta edificación es de las primeras construidas desde la fundación de la ciudad en 1535, por lo que fue declarada Monumento Histórico integrante del Patrimonio Cultural de la Nación en 1972.
Los propietarios de esta casa gozaron de poder político y económico dentro y fuera de la ciudad, como la familia Ochaita y Urquiaga, quienes fueron cercanos a Simón Bolívar por compartir la ideología emancipadora. El libertador se hospedó en esta casa durante la gesta independentista y desde ahí organizó parte de la campaña militar en 1824.
Actualmente, el museo alberga una colección de piezas arqueológicas, pinturas coloniales, retratos republicanos, monedas y billetes con el fin de acercarnos a nuevas interpretaciones del pasado vinculando las obras de arte, la casa y sus importantes propietarios con los acontecimientos que influyeron en la historia de la ciudad y el país.
El edificio
La historia de la Casa Urquiaga inició en 1535 con la entrega de un solar a Rodrigo Lozano, primer alcalde de la ciudad, y se extiende hasta la familia Urquiaga, quien fue propietaria de este edificio por más de 170 años. Desde su primera construcción gozó de una ubicación privilegiada, por lo que fue partícipe de importantes acontecimientos durante la gesta emancipadora.
La casa solariega ha sufrido varias modificaciones en el transcurso de su existencia debido a diversos motivos. Los espacios fueron diseñados y construidos a partir de los ideales domésticos españoles adaptando características locales. Esta casona conserva su trazo original de residencia de una sola planta con tres amplios patios, y, algunas estructuras de estilo Barroco, Neoclásico y Rococó.
A pesar de que la arquitectura presenta varios estilos, predomina el neoclásico de su última remodelación hecha a fines del siglo XIX por la familia Urquiaga y Ochaita. La influencia de este estilo lo vemos en la sobria portada, en los pórticos exteriores de la casa y en las columnas de orden dórico de los tres patios.
Historia de la creación del museo
En 1972 el Banco Central de Reserva del Perú decide adquirir la Casa Urquiaga, un importante inmueble integrante del Patrimonio Cultural de la Nación, con el fin de convertirla en una casa-museo y así preservar la memoria de la ciudad de Trujillo impregnada en los objetos artísticos.
En la primera sala del museo: “Conexiones”, se propone relacionar los objetos precolombinos, coloniales y republicanos con sus respectivos contextos. En el siguiente espacio: sala “Colonial”, se expone la primera etapa de la colonia con la instauración de un nuevo sistema político, religioso y social. En una tercera sala: “Trujillo hacia la Independencia”, se muestran los cambios históricos entre la colonia y la república, así como la permanencia de la estructura económica y sistema social a través de la familia Urquiaga.
Por otro lado, en la segunda mitad de la casa histórica se conservan los espacios domésticos. En la “habitación" se exponen temas de la vida cotidiana, el espacio íntimo y la influencia decorativa del rococó; en el “comedor”, sobre los cambios culturales y gastronómicos que promovieron los españoles; y en la sala de estar, sobre la diversidad agrícola precolombina a través de las piezas arqueológicas de las culturas mochica, chimú e inca.